
La semana pasada acudí a tramitar unos documentos a la que hace dos décadas fue mi escuela: la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Guadalajara, conocida con ese nombre hasta mediados de la década de los 90.
Al caminar por los pasillos y volver a contemplar los amplios y bien cuidados jardines de mi alma mater, la nostalgia invadió mi mente y los recuerdos estudiantiles comenzaron a brotar de manera irremediable. ¿Cómo han pasado los años?, me pregunté.
Han transcurrido 23 años de la fecha en que me propuse ser un profesionista. Evoco un tiempo de poco más de dos décadas en que, ciertamente, forjé ilusiones, tracé metas y me propuse un proyecto de vida. A la distancia quedaron los sueños, los amores y las inevitables quimeras: el presente, sin duda alguna, es la única realidad que puedo contar como propia en el momento actual. Lo demás, en mi caso, es lo de menos…
Al momento de retirarme del campus universitario (ahora conocido como CUCEI), inevitablemente recordé uno de los éxitos musicales que ocupaba los primeros lugares del hit parade en la radio tapatía cuando ingresé a dicha carrera: En algún lugar, del grupo español Duncan Dhu.
La letra de esta magnífica interpretación es sui generis:
En algún lugar de un gran país
olvidaron construir
un hogar donde no queme el sol
y al nacer no haya que morir.
Un silbido cruza el pueblo y se ve
un jinete que se marcha con el viento mientras grita que no va a volver.
Y la tierra aquí es de otro color el polvo no te deja ver.
Los hombres ya no saben si lo son pero lo quieren creer.
Las madres que ya no saben si llorar ven a sus hijos partir.
La tristeza aquí no tiene lugar cuando lo triste es vivir.
Sin temor a equivocarme, considero que los recuerdos de juventud nos traen una fortaleza interior sin par. Al compartir con los amables lectores las memorias antes reseñadas, siento que mi autoestima recobra nuevas fuerzas. No por nada, uno de los lemas de este blog es claro: “Recordar es vivir”.
Escuchemos pues ”En algún lugar”, del álbum “El grito del tiempo” (1987), en espera de recordar juntos nuestros años mozos y analizar, en nuestro fuero interno, qué logros pudimos alcanzar de las metas que antaño nos propusimos. Va:


Este blog podría llamarse: “Lo recuerdos de un tapatío nacido en la década de los setenta”. Me trasladó eficientemente a recuerdos de mi querida Guadalajara, algunos de ellos que ya había olviado, sinceramente.
Gracias por este blog.
Por: Angélica Pérez Nochebuena el 26 noviembre 2010
a las 1:39 pm
En aquellos años, se escuchó la canción “La taleha del café”, “El ranchero chido”, “La chica fresa”, entre otras. En la facultad se acostumbra que los viernes eran sociales, que dicho en otras palabras, era borrachera segura en el camellón de la escuela.
Por: José Luis Morales el 29 noviembre 2010
a las 1:53 pm